sábado, 31 de enero de 2015

Dios no es un traje ocasional


En la vida, cada ser humano tiene vestidura para diferentes ocasiones. Cuando nos invitan a una celebración, tales como una graduación, o una boda; buscamos el mejor traje o vestido que tenemos guardado en nuestro closet. En realidad eso no es malo, ya que es una regla de la vida.
Ahora bien, lo malo de esa regla es; cuando se la aplicamos a nuestra relación con Dios, donde solo le buscamos cuando tenemos a cargo el mensaje del próximo culto, o vamos a tener alguna participación especial en la iglesia, o si hay una dificultad en nuestra vida, o una situación adversa.
No podemos pretender, tratar a Dios como un traje ocasional. Sino que, cada día en cada instante, tenemos que hacer a Dios partícipe de nuestra vida.
El pueblo de Israel no se acordó de Dios hasta que los filisteos les hirieron a cuatro mil hombres en la batalla, en la cual Israel fue vencido; entonces es cuando se acuerdan de que, el arca que contenía la misma presencia de Dios estaba en Silo, y deciden ir a buscarla ya que ellos entendían que, estando la presencia de Dios en medio de ellos; ellos no perderían una batalla más.
Pero no fue así, al contrario se llevaron una gran sorpresa cuando sus enemigos capturan el arca de Dios, y una vez más Israel pierde la batalla ante los filisteos.
Amados hermanos: Dios no es un traje ocasional el cual usamos en algunas ocasiones específicas. Debemos buscarle en todo tiempo, y serle fiel alejándonos del pecado, lleno de su presencia para que, cuando lleguen las pruebas; el Ángel de Jehová nos defienda.
Israel le echo la culpa a Dios porque los filisteos les hirieron a cuatro mil hombres, pero la culpa no era de Dios, sino del pueblo de Israel que andaba en pecado delante de Dios. Cuando andamos en obediencia llenos de la presencia de Dios, el enemigo teme y tiembla así como lo hicieron los filisteos al darse cuenta de que la presencia de Dios había llegado al campamento de Israel.
1 Samuel 4:1-11
¡Dios les continúe bendiciendo!

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