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jueves, 29 de enero de 2015

Una palabra de parte de Dios para ti...

Una palabra de parte de Dios para ti...
Aveces llegan tiempos y situaciones a nuestra vida, en los cuales parece ser que ya no hay esperanza para nosotros. Tiempos, tales, como pasar por una enfermedad en donde un diagnóstico médico te es contrario, o pasar por la pérdida de un hijo/a, y por qué no también de un esposo/a.
No solo una de éstas situaciones antes mencionada, te hacen perder las esperanzas; hay muchas más...
Pero en ésta mañana tengo muy buena noticia para ti.
En medio de esos tiempos catastróficos, o situaciones adversas en donde estás tú de por medio; solo es necesario ser fiel incondicionalmente a Dios.
Cuando solo fieles hasta la muerte con Dios, Él tiene
una salida esperanzadora para nosotros, y rebosante de grandes bendiciones.
Mantengamos nuestra posición firme y fiel a Dios sin importar lo que la gente nos digan.
Ante los argumentos de Noemí, por despedir a Ruta, y a Olfa por lo acontecido anteriormente; Olfa acepto los argumentos de Noemí y se marchó. Pero Rut marcó la diferencia, quedándose firme y fiel al lado de su suegra Noemí, y fue bendecida grandemente bendecida. A tal punto que, la Biblia habla de ella hoy día, no así de Olfa.
Mantengamos firme y fiel a Dios, y Él nos ha de bendecir !
y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.
Rut 1:10-17

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