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miércoles, 5 de julio de 2017

Humildad y Obediencia

Flp 2:5  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

Cuando Jesús vino al mundo, estaba claro de que, no vino a completar una misión suya propia, a título personal; Sino que, estaba siendo un instrumento de Dios para salvar al mundo. Por tales razones Jesús siempre hacía referencia a:

Mi padre que me envió…
Para que mi padre que está en los cielos sea glorificado…

Así Jesús ponía en evidencias su humildad
y su obediencia al Padre. De la misma manera que Cristo vino al mundo con una misión; también nosotros fuimos salvo para una misión… andar como el anduvo y hacer la obra que él hizo.

Jesús nunca tuvo la intención de proyectar su imagen, aunque, ocasiones y provocaciones no faltaron para que lo hiciera, pero él siempre se mantuvo humilde y obediente al propósito de Dios para con el mundo.
Para ilustrar a los lectores vamos a tomar como ejemplo los siguientes acontecimientos, en los cuales Jesús pudo demostrar a los que lo injuriaban; su poder y que es hijo de Dios:

Mat 4:3  Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan.
Mat 4:6  y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán,
 Para que no tropieces con tu pie en piedra.

Luc 22:64  y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro, y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?

Mar 15:29  Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas,
Mar 15:30  sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.

Luc 23:39  Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.

En cada uno de estos casos Jesús pudo exhibir su poderío y majestad y no lo hizo, sino que permaneció humilde y obediente. De haber sido él una un hombre orgulloso y altanero, que buscara su propia exaltación;  bien pudo entonces demostrar que él era Dios, porque el objetivo de todo orgulloso es; demostrar y exhibir que es mejor, y más capaz que los demás, y que todos le alaben. Jesús no se complacía en eso, sino en servir a su prójimo y en que, el Padre fuera glorificado en él.

En Filipo habían algunos que se dedicaban a predicar el evangelio por contienda y por envidia, para que la gente lo vieran, orondo y pomposo. Pero también habían otros que predicaban de buena voluntad y por amor. En todo caso el apóstol Pablo hace un llamado a los Filipenses, llamado que no pereció con Pablo ni con los primeros cristianos que habían en Filipo, sino que, este llamado aun continua abierto y vigente para todos nosotros los que aun vivimos y predicamos el evangelio de Jesucristo.

Este llamado es: que haya en nosotros el mismo sentir que hubo en Cristo.
Jesucristo era humilde, dispuesto a negar sus derechos, a fin de obedecer a Dios y servir a la gente. Como Cristo, debemos tener una actitud de siervo y servir por amor a Dios y a los demás, no por temor o sentimientos de culpa. Recuerde, usted puede elegir su actitud. Puede acercarse esperando ser servido o puede buscar la oportunidad de servir a otros.

Que Dios les bendiga ricamente!!!


By: Miguel Marte 

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